Silencio Capital

1 página en blanco parece 1 noche blanca inmensa
que tiene que llenarse.
O sea que venimos a esta vida para llenarla de algo,
en el caso del lenguaje escrito, de palabras.
Llenarla. Así barrocamente, con miedo al vacío, con miedo al silencio:
“Póngale todo lo que encuentre en el diccionario,
valga o no valga, sea opulente!,
ponga todo, signifique o no signifique, sea preclaro! por ejemplo…”
Hasta aquí la idea es llenar.

Y sí,
puede ser que el silencio sea incómodo a veces
pero tal vez tenga que ver con que nos acostumbraron a eso,
al acto escritural de llenar la plana en el cuaderno.
Ese ha sido siempre el deber.
Y ya sabemos que hablar mucho o escribir mucho,
no necesariamente es decir.

Mejor intentaré decir algo sobre el silencio y el vacío.

Bien.

No estamos aquí para llenarla de algo: A la vida!
No estamos vacíos. Hemos de tener algo que ofrecer.
Lo que pasa es que la vida capital, la escuela, nos preformateó desde guambras.
Nos configuró la mente con las nociones de alto, ancho y profundidad,
de tal manera que no es sencillo imaginarnos el espacio organizado
de otra manera que no sea en los ejes: x, y, z.
El problema es que no se trata solo del entorno material que nos rodea afuera,
también adornamos las paredes de nuestra casa interna, el IR SIENDO.

El lenguaje es accesorio. Significa que podemos utilizarlo o no.
Significa que a veces comunica y a veces no.

Considerando esta propiedad del lenguaje,
ya podemos quitarle la connotación negativa
al acto maravilloso de callar.

Sería bueno, declararnos en huelga de silencio por ejemplo,
para que este discurso sea más coherente.

 

El silencio es lo mismo que el vacío.

Si hay 1 pared,
no tiene que
colgarse 1 cuadro grande en medio para que la ocupe, para que llene el espacio.
Esa ya es 1 vieja concepción del mundo.

Si hay 1 tarde, por ejemplo,
no tiene que
charlarse con 1 conversación larga,
basta con la presencia misma de las personas, silentes o no completamente,
basta con el detalle de las manos agarradas, las miradas cruzadas y 1 solo beso.
Punto.
La compañía no es llenar, también es dejar de hacerlo.

Se dijo 1 vez: “Nada digno de poseer, llega sin alguna clase de lucha.”

Y también se dijo: “Tomará tiempo renunciar al tiempo.

No temamos al silencio incómodo.

La sola presencia,

de las manos agarradas,
las miradas cruzadas.

La tarde acompañada
de 1 solo beso

es hermosa.

Silencio Capital

Somos!

El pulso
de los oséanos.

Aguas infinitas.

Nuebs
asta ke nos dé la gana!

El salto kreatibo.

La rebolusión del lenguaje.
Su kontra-diksión

epistemo…?

ilójika!

Perfekts!

El museo del tiempo:

Las palabras i las kosas
kon las ke juega
el deber.
Ia no nos dibierten…

Los sijnifikantes disekados,

la deskonsentrasión de los sijnifikados,

 el rechaso
a la
desinformasión.

Somos
el desastre de oksidente,
1 día abandonaremos
la
demolisión
de esta espesie de latín
ekstinta.

Somos
el adiós a
la manera de kosmo-ber
en tiempos separados:
lo afuera,
i lo adentro.

Somos
kuántiks,
el gato de Schrödringer,
saltando de los brasos de Foucault.

Somos,
la enfermedad del sistema i el remedio.

Somos,
el desuso griego
de la psique.

Basta!

Se akabó.
En la no-trampa está la trampa.

Intuir-sentir-pensar-kreer.
Sí.
Desde adentro.
Punto.

Poder-kerer-aser-entender-balorar.
Punto.
Sí.

Somos,
la llubia de estrellas
asia
afuera!
El espíritu emergiendo de este largo sueño.

Somos,
la re-integrasión del, en realidad, ESTAMOS SIENDO, no del SER.

Las mismas botas kósmikas,
astronáutikas,
el 1er. paso superando el “tiempo”.

Somos,
la oportunidad
i
el onor.

Somos
el sentido.

(Kon mucho karajo!)

Somos!